No es de oro todo lo que reluce
Podríamos aplicar a la perfección este refrán popular a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Lo que rozaba la perfección y encandiló a medio mundo, al final no fue tal y muchas partes de la ceremonia estaban ya grabadas o hechas con ordenador.
Finalmente, aquel derroche de pólvora que todos nos intentaban vender como espectacular y algo jamás visto no fue tal y una gran parte de los fuegos estaban hechos con ordenador para la retransmisión televisiva. Vamos un engaño puro y duro del que nadie se dio cuenta gracias a la eficacia de la organización.
Pero más allá de los fuegos artificiales, partes de la ceremonia eran pregrabadas con el fin de darles un “efecto teatral”. Otro engaño que nos hizo ver todo muy perfecto o espectacular y que supieron vendernos como directo enfocando al público allí presente.
Pero la obsesión de China por la perfección y quedar bien ante el mundo no se quedó aquí y la parte en la que una adorable niña muy guapa vestida de rojo contaba mientras se izaba la bandera del país, tuvo su parte de mentira.
Aunque sea difícil de creer, la organización escogió a una niña llamada Yang Peiyi por sus aptitudes vocales pero, sin embargo, como tenía cara rechoncha y dientes desparejados y no entraba en el canon de perfección chino, decidieron esconderla para que solo se limitara a cantar y nadie viera su aspecto. Algo que nos parece increíble pero que ha sucedido y que es demasiado cruel hasta para un niño.
Etiquetas: Ceremonia inauguración, China, jjoo, juegos olimpicos, Pekín, Yang Peiyi


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2 comentarios
Muy bien. Creo que de eso se trata: entre la propaganda, la información, la apariencia suele haber algo más: intereses, exageraciones, ocultamiento, juego de máscaras…
Un oficio posible y útil: desenmascarador…, o sea, partidario de la realidad…
Cada vez, el régimen chino, se parece más al régimen nazi.
Lo que han hecho con esa niña pequeña, por ser menos bonita que la que pusieron ahí de pegote, no tiene nombre … bueno sí, desprecio … igual que Hitler y los suyos por los que no eran arios.