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Imagen de la dignidad

Imagen de la dignidad

Segundo A | 14-04-2008

Había previsto no hablar en clave política. Hay otros temas de importancia que tenemos un tanto descuidados. Pero al fin no he sabido resistir la tentación de comentar una noticia, presentada en diversos titulares como “la soledad de Zapatero”, de la reciente cumbre de la OTAN que hace unas pocas semanas se celebró en Bucarest. (A quien le interese, podrá encontrar fácilmente informaciones y videos a través de Google o YouTube sobre el caso.)

La política se nutre de hechos y de gestos. Hechos con consecuencias prácticas. Y gestos que, a nosotros, como espectadores, nos sirven para preguntarnos algo más de lo que aparece dicho o escrito en los medios de comunicación.
La actitud de Zapatero ha de ser calificada, como poco, de singular. Permanecer sentado, mientras los demás estaban de pie, más o menos en torno a la figura, central, del presidente norteamericano, ha sido sin duda una decisión difícil.
Algunos medios informativos comentaron la escasa relevancia de nuestro país en el panorama internacional, otros hablaron del desconocimiento del idioma inglés del mandatario español, lo cual le deja al margen de los corrillos informales que se suelen dar en este tipo de reuniones.

Un expresidente autonómico socialista (el asturiano Pedro de Silva) expresó en un diario regional (La Nueva España) su idea de la actitud de Zapatero como imagen de la dignidad. Es una opinión, podemos o no estar de acuerdo. Ahora bien, haciendo un pequeño esfuerzo imaginativo, propongámonos lo siguiente: ¿podríamos ver a la máxima figura de esta cumbre, el actual presidente de los Estados Unidos, identificado de alguna manera con la dignidad?… En fin, corramos un (es)túpido velo.
Las imágenes quedan ahí como documento irrebatible. Zapatero introspectivo, ceñudo, algo inquieto, solo, con una soledad más humana que política. Un hombre que se ha parado. Los otros no, siguen moviéndose tal como se espera que se muevan. Son políticos. Pero también Zapatero lo es. Quizá en un futuro alguien le pregunte por qué se quedó sentado. Ahora a nosotros esta escena nos sirve para defenderlo o denostarlo una vez más, según el color de nuestras adscripciones o simpatías. Asimismo, nos puede servir, como ya he dicho antes, para lamentar de nuevo lo poco que contamos como país en las grandes líneas del presente histórico. Y aquí aparece otra vez, según pienso, amparado en una verdad relativa, un eco de nuestro antiguo complejo de inferioridad nacional.
Pero ¿por qué no ver el gesto del presidente como un acto de valor?

La posición personal de Bush, en lo que se refiere a su inexistente simpatía por Zapatero, es clara. No olvidemos que fue éste quien le retiró el apoyo español a la guerra de Irak. Y no olvidemos que la guerra de Irak es el hecho más trascendental de los ocho años de gobierno del presidente americano.
No soy un profesional del análisis político, soy tan sólo un vecino, uno más, en este inmenso vecindario que es el mundo globalizado de hoy día. Me limito a escribir sobre lo que me ha parecido ver en este caso particular, más allá de las conocidas interpretaciones, de los velos y desvelos diplomáticos.

Alguien me decía que la soledad de Zapatero en esos diez minutos era muy de verdad, muy cruda. Por un momento, él tuvo que decidir apartarse de la corriente, aguantar los flashes. Imposible saber con certeza si lo hizo por dignidad o porque no le quedó otro remedio. Hacer lo contrario, acercarse queriendo dar la impresión de que no pasaba nada, hubiera sido un gesto menos inconveniente. Pero quizá excesivo para alguien como él, de quien tal vez se pueda llegar a pensar que no es gran político (la Historia nos lo dirá), pero de quien uno no se atrevería a decir que es un mal hombre.

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    5 comentarios


  1. Dani

    Felicidades por el post. Es EXCELENTE. Espero verte pronto por aquí vecino.

  2. DRIVE 1230

    la soledad es muy dura,sigue asi compañero.

  3. Elena Candil

    Me encanta este post, simplemente me encanta :)

  4. F.pena

    Estupendo punto de vista.

  5. EQ

    Totalmente de acuerdo, no soy simpatizante de esos “colores”, tampoco de otros, pero es cierto que no se puede decir que sea una mala persona.
    Se supone que los políticos han de ser buenos políticos, su “humanidad” poco importa. Pero acaso no está gran parte de nuestra confianza, de nuestro futuro, depositada en ellos?

    Muy buena reflexión, compañero Segundo A

    Un saludo




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